¿Existen EMOCIONES que son INTELIGENTES?
El uso INTELIGENTE de nuestras emociones influye en todas nuestras actividades. Con mayor razón en esta época de crisis e incertidumbre.
A raíz de la pandemia del virus AH1N1 (y mucho antes también) se ha comprobado que la vida emocional, de los seres humanos, repercute en el sistema inmunológico. Por lo que estar sanos depende, en gran parte de tener INTELIGENCIA EMOCIONAL.
Las acciones humanas están determinadas por nuestras emociones. Durante mucho tiempo, a nuestro ‘mundo emocional’ se le consideró ‘irracional’. Es más, durante más de 25 siglos se trabajó con el ser humano, prioritariamente, en lo ‘racional’.
NO podemos evitar tener emociones, lo que deberíamos aprender es a usarlas inteligentemente. Entonces: ¿Cómo manejo mis emociones?

Proceso para aprender sobre Inteligencia Emocional y Manejo Emocional
Consideramos 5 Competencias Emocionales
(Habilidades, aptitudes, capacidades)
Intrapersonales
1. Autoconciencia / Autoconocimiento
2. Autorregulación emocional, Autodominio, Autocontrol
3. Automotivación, Motivación Emocional
Interpersonales
4. Empatía
5. Habilidades sociales armónicas
Nuestro cerebro, mientras está vivo, siempre percibe y además somos seres interpretativos de acuerdo a lo que aprendimos.
Todo lo que percibimos e interpretamos, ‘gatilla’ ó ‘dispara’ una emoción.
1ero 2do. 3ro. 4to.
Percibimos —>Interpretamos—>Emocionamos—>Actuamos
Las emociones constituyen una de las facetas del ser humano más desconcertantes. Conocer qué son y como funcionan es el primer paso para alcanzar el autocontrol.
Hay centenares de emociones, siendo las principales, las innatas ya que naciste con ellas, y está comprobado que no son APRENDIDAS (Susana Bloch) son:
Alegría, Tristeza, Cólera, Miedo, Amor (Pareja y Paternal, Filial, Amical)
Cada una de ellas se experimenta con múltiples matices y además, en ocasiones, se combinan varias para crear nuevas modalidades.
Por ejemplo:
Envidia= Tristeza + Cólera
Celos= Cólera + Miedo
Toda emoción supone reacciones físicas encadenadas que, si bien en un primer momento son normales y hasta necesarias, cuando se prolongan o tienen lugar de forma desproporcionada aumentan los niveles de toxicidad de nuestras células, pudiendo llegar a desencadenar enfermedades orgánicas.
Cada emoción predispone al cuerpo a un tipo de respuesta. La ira: aumenta el flujo sanguíneo hacia las manos, el ritmo cardíaco y los niveles de aquellas hormonas que, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria para emprender acciones vigorosas.
La tristeza: tiene la finalidad de ayudarnos a asimilar una pérdida irreparable. Conlleva la disminución de la energía y el entusiasmo con el que acometemos habitualmente las actividades vitales y sociales, y un encierro que nos permite llorar la pérdida, evaluar sus consecuencias y planificar cómo actuaremos cuando retome la energía.
La alegría: aumenta la actividad del centro cerebral encargado de inhibir los sentimientos negativos. Crece el caudal de energía disponible y el organismo experimenta entusiasmo ante cualquier tarea.
El miedo: hace que se retire la sangre del rostro y de otras zonas del cuerpo para llevarla hasta la musculatura de las piernas. De esta forma contamos con el aporte de oxígeno necesario para emprender una posible huida. Al mismo tiempo, el cuerpo se paraliza durante fracciones de segundo que el cuerpo pensante emplea para calibrar la respuesta más adecuada, por ejemplo, esconderse. Las conexiones nerviosas de los centros emocionales del cerebro desencadenan una respuesta hormonal que pone al organismo en estado de alerta general. Todo esto hace que aumente también el ritmo cardíaco y la presión arterial.
El amor, la ternura y la satisfacción sexual: activan el sistema nervioso parasimpático, que es el opuesto fisiológico de las respuestas “huida” o “lucha”, propias del miedo o la ira. La reacción parasimpática está ligada a la respuesta relajación. Conlleva un estado de calma y satisfacción que favorece la convivencia.
CUESTIÓN DE QUÍMICA
Las respuestas físicas mencionadas se producen cuando, a través de los sentidos, llegan al cerebro determinados estímulos. En ese momento empiezan a producirse toda clase de reacciones químicas que a través de los neurotransmisores – algo así como nuestros cables eléctricos internos- estimulan otros centros que, a su vez, segregan sustancias con funciones concretas. Así, la oscuridad, estimula la secreción de melatonina, que induce al sueño.
Todas las predisposiciones biológicas a la acción citadas son modeladas posteriormente por nuestras experiencias vitales. El entorno modela las respuestas emocionales hasta tal punto, que podemos adquirir hábitos que lleguen a confundirse con rasgos de la personalidad. Así, si alguien ha vivido una infancia de malos tratos, seguramente será violento con sus hijos porque éste es el único patrón que ha conocido.
La mente racional invierte más tiempo que la emocional en responder a un estímulo. Por ello, el primer impulso ante cualquier situación procede del “corazón” (el “corazón” es un decir, realmente procede de la parte del cerebro que ‘maneja’ las emociones).
Existe también un segundo tipo de reacción emocional, más lenta, que se origina en los pensamientos. Esta forma de activar las emociones es deliberada: si alguien te insulta llenándote la cara de ira, cada vez que lo recuerdas, reproducirás la misma reacción emocional.
Manuel Infante Arata, Coach Personal y Organizacional
minfante@transformaccion.com.pe

ExcElente me fascino este tema gracias
Muchas gracias por tu comentario Neida, nos animan a seguir aportando.
Soy el fundador y director de la página Web y de Transformaccion
Cordialmente deseo que tengas una linda semana!
Manuel Infante Arata
Coach Personal y Organizacional
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esta buenisimo gracias
Muchas gracias por tu comentario estimada Pamela, que bueno que te haya gustado!
Saludos cordiales,
Manuel Infante
Coach Personal y Organizacional
minfante@transformaccion.com.pe
Eso es del todo cierto… una mente equilibrada con temple tendrá siempre “al toro por los cuernos” (como decimos en México)
Por supuesto que existen emociones inteligentes y este artículo lo explica de una manera claramente comprensible. Esto es lo que me gusta de entrar a la web de Transformacción: encontrar tan buenos artículos como éste!!!
Muchas gracias por tu comentario Cecilia!!
Opiniones como la tuya nos impulsan a seguir publicando.
me encanto, si hubiera sabidoesto antes no lo hubiera entendido, pero me encanto gracias “DIOS”. Y USTED que creo la pagina web