Muchas personas enfrentan su jornada laboral con una elevada monotonía e invariable actitud somnolienta hacia sus retos cotidianos. Sus horas de trabajo diario son absolutamente predecibles, marcadas por el aburrimiento y las ganas de no estar ahí y sufrir por tener que estarlo. Este cuadro, que es mucho más frecuente de lo que imaginamos, no solo frustra con el tiempo al protagonista, sino que lo pinta de cuerpo entero hacia el interior de la empresa, entre sus pares y superiores, creando una pobre imagen profesional. Las consecuencias de esta conducta son típicas también: estancamiento, anonimato y con el paso del tiempo la separación de la organización.
Así es la nuez
El trabajo siempre ha competido contra el ocio. Más allá del dominio de la gratificación y la realización personal, no creo que haya mucha gente (cuerda) que pudiendo no trabajar realmente prefiera hacerlo. Es una obligación de la que pocos pueden escapar. Así las cosas, debemos dar por descontado que lo que nos toca en esta vida, para la gran mayoría, es trabajar por algunos años.
La cuestión de fondo es cómo trabajamos, dada la condición anterior. Es aquí donde reside “la milla adicional”, un elemento que hace la gran diferencia y que permite la obtención de los mejores resultados en el ámbito laboral, que es al final de cuentas lo que se debe buscar: maximizar la recompensa ante la obligación de trabajar.
A continuación algunos ejemplos de “millas adicionales” que son valorados por los empleadores y que suelen estar presentes al momento de formarse una opinión (una buena base para la futura recompensa):
- Seguimiento obsesivo con lo asignado: todo encargo exige seguimiento, y más cuando se involucra a un tercero. Respuestas del tipo “ya lo solicité pero aún no me contestan” son señales de que el encargo entró por un oído, se endosó y salió por el otro.
- Pensar como jefe o dueño: ¿qué me gustaría recibir si yo fuera el que diera este encargo? Imaginarse el mejor entregable posible y entregarlo así es una excelente señal de compromiso
- Prohibido suponer: la suposición es la madre de muchos errores. Siempre se debe validar una respuesta con hechos. Y si no se sabe, expresarlo así.
- Hacer parte del trabajo de un tercero, si está al alcance, con miras a un mejor entregable. Siempre se valora la versatilidad de un empleado.
- Pensar en el siguiente paso o lo que se viene: de tal forma que se alinee el trabajo con la estrategia o los planes inmediatos. La consistencia es altamente deseable.
Detalles como los anteriores no vuelven loco ni esclavo a nadie. Y tienen una enorme importancia en el desempeño y la evaluación de las personas. Al final, como casi todo en la vida, solo depende de nosotros mismos cómo queremos hacer las cosas que debemos.
Fuente: Entre márgenes- Bruno Giuffra- Somos-Diario El Comercio
