Consejos para nadie

Leo en un artículo lo siguiente: “La comprensión y la comunicación son los pilares de la convivencia de la pareja. Sin embargo, la relación sentimental también necesita de la madurez y del equilibrio emocional de las personas para lograr que el compromiso funcione”.
Tanto o más que la recomendación me desconcierta el título de la misma: “Tips de equilibrio y madurez”. ¡Tips! ¡Así de sencilla era la cosa!
Y uno yendo al psicólogo o haciendo ejercicios de introspección porque las cosas no funcionan como uno quisiera; porque dijimos lo que no debíamos y/o callamos lo que teníamos que decir.
¡Tips! Como si se tratara de simples recetas y consejitos prácticos para hornear alfajorcitos, o preparar un budín instantáneo que no puede fallar por tener buenos ingredientes; para que no se queme nada en el horno o el suflé no se desinfle. ¿A quién se dirige este tipo de mensajes? ¿A los alienígenas evolucionados que han trascendido y acaban de aterrizar en nuestro planeta?
Vivimos en una sociedad violenta y convulsionada, formada en su mayoría por familias y parejas disfuncionales, y esto lo vemos tanto en la realidad que nos envuelve, como a través de los medios de comunicación, que se encargan de representarla en 3D. Por eso, cada vez que leo una de estas pastillitas de autoayuda siento que alguien nos está hablando en otro idioma, ese en que el espejismo del ideal trata de imponerse sobre lo real.
No pues, tenemos que aceptar que ya no somos “La familia Ingalls”, y que hemos pasado a ser “Los Simpson”.
¿De qué pilares nos hablan si a duras penas podemos sostenernos sobre nuestro resquebrajado eje? ¿Qué equilibrio emocional podríamos tener en medio de este caos? Me parecería más sensato nombrar nuestras debilidades y miedos y ponerlos al frente para ver cómo lidiar con ellos y admitir que enfrentamos situaciones que parecen no tener solución. Recomendaciones en esa (nueva) dirección quizás propiciarían una catarsis que nos aliviaría más que sacar a relucir las cualidades que deberíamos tener si el mundo fuera perfecto.
Los consejos de autoayuda ponen bajo la lupa nuestras supuestas carencias, y el hecho de que somos (humanamente) imperfectos. Eso nos hace sentir jalados en la materia y que no nos esforzamos lo suficiente en la dirección correcta.
Como yo lo veo, deberían felicitarnos y darnos una medalla de honor por seguir intentándolo a pesar de todo, y por insistir en buscar algo que parezca amor.

Fuente: Marcela Robles, Diario El Comercio, 25 de setiembre 2011

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Una Respuesta a “Consejos para nadie”

  1. Sisi Armas 30. Sep, 2011 a las 5:49 pm #

    Interesante artículo, muy cierto, te deja pensando. Artículos así sólo los encuentro en Transformacción.

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