Conociéndote a ti mismo

Cuando ganes, celébralo. Celebrar una conquista es importante, es un rito de pasaje. Esta victoria costó momentos difíciles, noches de dudas, días de espera. Desde los tiempos antiguos, alegrarse por un triunfo forma parte del ritual de la vida.
La conmemoración  marca el final de una etapa aunque, por increíble que parezca, mucha gente se rehúsa a hacerla por miedo a la decepción, a atraer el mal del ojo, etc. Quien así actúa no se beneficia del mejor regalo que la victoria nos da: confianza.
Debemos, siempre que sea posible, celebrar las pequeñas victorias de ayer, por insignificantes que parezcan. Mañana se aproxima una nueva lucha que exigirá nuestra atención y esfuerzo: el recuerdo de un éxito nos hace más fuertes para la próxima batalla.
A continuación, algunas historias al respecto:
Aceptando que mereces lo mejor
El famoso pianista Arthur Rubinstein (1887-1982) se atrasó para un almuerzo en un importante restaurant de New York. Sus amigos estaban preocupados, cuando Rubinstein  finalmente apareció al lado de una rubia  espectacular, con un tercio de su edad.
Conocido por su tacañería, esa tarde pidió los platos más caros, los vinos más raros y sofisticados. Y  al final pagó la cuenta con una sonrisa en los labios.
“Sé que se deben estar extrañando –dijo Rubinstein-, pero hoy fui al abogado a hacer mi testamento. Dejé una buena cantidad a mi hija, también a mis parientes e hice generosas donaciones para obras de caridad. Y me dí cuenta de que yo no estaba incluido en el testamento ¡Todo era de los otros¡ Y a partir de ahí, he decidido tratarme a mí mismo con más generosidad”
Aceptando que mereces el presente
La periodista Belisa Ribeiro, estaba maquillándose para ir a una fiesta cuando se detuvo y se contempló en el espejo.
“He aquí cómo me ví -cuenta-. Estaba intentando equilibrar en las manos el lápiz de labios, el delineador de ojos, el colorete y el rimel. Me quedé pensando: ¿Por qué actúo así? ¿Por qué agarro tantas cosas si solo puedo usar una de ellas cada vez?
Coloqué todo en el cesto de maquillaje y volví a empezar. Procuré acordarme de tantas veces en mi vida en que actué de este modo, viviendo un momento y pensando en otro, quedando estresada por cosas que tenían día y hora señaladas para ser vividas. A partir de aquel momento, me prometí que cada minuto de mi vida tendría su propia bendición, y yo estaría completamente concentrada en ella”
Aceptando que mereces los dones
Durante una conferencia  en Australia, una joven se aproxima: “Quiero contarle algo”, me dice.
“Siempre pensé que tenía el don de curar, pero nunca había tenido el valor de utilizarlo con nadie. Un día, mi marido tenía mucho dolor en su pierna izquierda, no había nadie cerca que pudiera ayudar y decidí -muerta de vergüenza- colocar mis manos sobre su pierna y pedir que el dolor desapareciera.
Actué sin creer que podía ayudarlo. De repente escuché que rezaba en voz alta: “Permite, Señor, que mi mujer sea mensajera de tu luz, de tu fuerza”, decía. Mi mano comenzó a calentarse y el dolor desapareció.
Le pregunté por qué había rezado así y me contestó que no recordaba nada. Así fui capaz de curar porque él confió en que era posible”.

Fuente: Paulo Coelho –Mi Hogar- Diario El Comercio

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Una Respuesta a “Conociéndote a ti mismo”

  1. Nelson Massey 06. Feb, 2012 a las 9:37 pm #

    Son ejemplos estupendos, sobre todo el de la periodista Ribeiro…. debemos disfrutar cada momento de nuestra vida y apreciarlo como una bendición…..

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