Educación dentro de la empresa:
Cuando un profesional recién graduado se enfrenta a su primer trabajo, descubre un abismo inmenso entre la preparación que le dio la universidad y la realidad. 
Este, por ejemplo, es el momento ideal para contratar un coach (entrenador) que guíe al aprendiz de jefe en el proceso de asumir su nuevo rol.
La mayoría de las personas que asume la dirección de un grupo de trabajadores lo hace de manera intuitiva y basada en los modelos de dirección observados en su vida laboral. Indudablemente este aprendizaje, por ensayo y error, puede llevar a grandes fracasos en los que, como dice el refrán popular, “la empresa pierde a un excelente técnico y se gana un mal jefe”, y en el que sufren por igual la organización, el jefe y los subalternos.
La empresa puede detectar áreas que, para conseguir un mejor funcionamiento, requieren algún tipo de intervención, en este caso de un “coach”.
El dato: Coach: su labor consistirá en ayudar al “coachee” mediante un método confrontativo, a mirarse a si mismo para romper los paradigmas que le impiden avanzar.
Fuente: Red Iberoamericana de Prensa Económica-La Rpública de Colombia-Diario Gestión-Lima.
